Tras el alegato de Memoria Activa, hoy fue el turno de las instituciones comunitarias judías de presentar su alegato del juicio por el encubrimiento del atentado a la AMIA.
Ante el Tribunal Oral Federal 2, la AMIA y la DAIA comenzaron esta mañana su relato sin presencia de familiares de las víctimas acompañando la exposición pero sí con actuales y ex dirigentes comunitarios de afectuoso trato con los imputados ex fiscales Mullen y Barbaccia. Estaba incluso la ex abogada de la DAIA y del imputado Rubén Beraja, Marta Nercellas, quien en el marco de la causa que manejaba Galeano interrogó con micrófonos ocultos a uno de los detenidos por el atentado.
Previo a detallar los delitos cometidos por algunos acusados, el abogado que habló en nombre de la querella/defensa definió como “lamentable” que “no se esté juzgando a nadie por el atentado a la AMIA sino a quienes encubrieron a un posible responsable del mismo”. Y aclaró que la dirigencia sostiene “una visión distinta a los demás acusadores”, quienes alegaron en línea con la sentencia del TOF 3 y su denuncia del “armado arquitectónico”, definida, por el contrario, como “arbitraria y destructiva” para las instituciones comunitarias judías.
Además, repudió los “esfuerzos del Estado” puestos en investigar el encubrimiento y no en la búsqueda de la conexión internacional y local. “Esta causa provocó que todo el mundo se olvide de lo realmente importante: quiénes son los responsables del atentado”.
Finalmente, presentaron pruebas contra los imputados que participaron del desvío de la pista que vinculaba al amigo de Carlos Menem con el atentado. Y analizaron la responsabilidad en el hecho del ex presidente, su secretario de inteligencia, Hugo Anzorreguy, su segundo, Juan Anchezar, del ex juez federal Juan José Galeano y de los comisarios Carlos Castañeda y Jorge Palacios.
Sin embargo, respecto al segundo tramo del encubrimiento, armado que consistió en sobornar con dinero del Estado a un imputado para que vincule con el atentado a culpables falsos, dejarán de lado las acusaciones, en principio, para varios de los imputados. Esto por considerar que su participación no está acreditada, tal como el resto de las querellas y la fiscalía sí demostraron con contundencia en sus alegatos.