Último poseedor de la camioneta Trafic cuyo motor fue hallado entre los escombros de la AMIA.
Fue condenado a la pena de 3 años y seis meses de prisión por el siguiente cargo:
Partícipe primario del delito de peculado por aceptar el cobro de U$S 400.000 a cambio de brindar una versión falsa de los hechos que involucrara a terceros ajenos al atentado contra la sede de la AMIA.