Hoy 18 de julio de 2025 se cumple un nuevo aniversario de la masacre de nuestros familiares y amigos en AMIA.
31 AÑOS
Hace 31 años que estamos acá parados denunciando y exigiendo algo tan básico como verdad y justicia. Algo que en nuestro país se da mal.
Vivimos un tiempo de retrocesos en materia de Derechos Humanos. Vivimos en “el no me acuerdo”, en los negociados entre poderosos que jamás incluyen lo que las víctimas queremos o necesitamos, en los favores cruzados y guiños políticos que se hacen unos a otros. Siempre en nombre de una supuesta VERDAD o una decisión política que nunca llega.
Se me nublan los ojos cuando pienso en todo esto.
Un mundo nublado y mi vida nublada por tanto dolor y tanta manipulación.
La causa AMIA es un entramado enorme de impunidad, encubrimiento y desidia. Es imposible nombrar en un solo discurso todas las fallas, todas las traiciones, todos los encubrimientos, todas las ausencias.
Seguimos sin saber realmente quienes, cómo y por qué volaron la AMIA y por qué se encubrió este crimen desde los estratos más altos de la política y la justicia argentina.
Y seguimos sin ver avances reales en los puntos que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó al Estado Argentino cumplir. Ya un año de la sentencia, y ¿qué pasó? Nada.
AMIA Y LA AUSENCIA. AMIA Y EL JUICIO EN AUSENCIA.
Hoy tenemos un nuevo capítulo: el Congreso aprobó una ley que permite el juicio en ausencia, y posteriormente la justicia federal habilitó que se lleve adelante contra diez acusados de ser autores o partícipes del atentado, algunos de ellos iraníes, algunos libaneses.
¿De verdad existe la intención de llegar a la verdad? Permítannos dudar.
Muchas de las pruebas que se presentarán en este juicio están desde hace 31 años: fotos, seguimientos, documentos.
¿Dónde estaban todo este tiempo? ¿Las ignoraron? ¿Las escondieron? ¿O hablamos de una ineptitud general de fuerzas de seguridad, inteligencia y justicia?
También habrá muchas pruebas, no se presentarán en este juicio. Algunas siguen bajo el cobijo de alguna fuerza de seguridad o inteligencia. Algunas están, pero pasarán muchos años para que puedan ser estudiadas, investigadas e incorporadas a la Causa.
Nada nuevo para acusar en ausencia. Falta digitalizar el 60 por ciento de la información de inteligencia que tiene en su poder la fiscalía desde hace años. Más lo que aún no entregan, más todo lo que no sabemos ni sabremos.
Este es el escenario en el que llevarán adelante este juicio.
Como ya lo hemos expresado en reiteradas oportunidades, nos parece que este juicio sólo viene a cerrar un capítulo más del gran libro de la impunidad en el que se inscribe nuestra causa.
¿Realmente existe por parte de la justicia la intención de llegar a la verdad? Permítannos dudar.
Nuevamente, una montaña de escombros se esconde detrás del juicio en ausencia.
Nos quieren hacer creer que ahora sí vamos a saber la verdad. Pero no. Lo que tenemos es ausencia de investigación, ausencia de interés, ausencia de lógica, ausencia de estrategia, ausencia de voluntad política.
Queda claro la falta de interés del gobierno en cumplir las exigencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la falta de consideración al no sentarse a pensar como desarrollar acciones de reparación, reparaciones válidas para nosotros, no para ellos. Todo se acelera hoy por este juicio, y quedan expuestos los baches, las deficiencias que tuvo la investigación y la falta de decisión de investigar de los sucesivos gobiernos.
Miles de papeles arrumbados que aún hoy seguimos sin conocer ni procesar. Así podríamos resumir la causa AMIA: AUSENCIAS que se generalizan.
AUSENCIA de justicia en la Causa Encubrimiento, que pese a las condenas, los años se suceden y nadie está preso.
Ausencia de ética.
Ausencia de moralidad.
Ausencia de empatía.
Triste destino el de nuestros muertos en AMIA,
TRISTE DESTINO LA CAUSA AMIA.
Un lamento entre tanta ausencia.
Un lamento, la ausencia y un dolor indescriptible, esta frustración de no saber a ciencia cierta mucho sobre quienes y porque asesinaron a nuestros familiares en la calle Pasteur y cual onda expansiva arrasó con parte de nuestras vidas, de nuestras familias, de nuestros deseos y esperanzas.
Pensar que se puede llevar adelante un juicio en estas circunstancias es una burla a nuestra inteligencia, a nuestro dolor y a tantos años de lucha
Y sí, es obvio que estamos enojados e indignados, como siempre, y también más desesperanzados.
Mucho juicio en ausencia, pero de presencia y de justicia: NADA.
Los declaren culpables o inocentes, las vidas de ellos seguirán igual, las nuestras algo peor y estarán cerrando la causa con moño, como siempre quisieron hacer, como tantas veces intentaron, y ahora, ley por medio, tienen la oportunidad de conseguir: el gobierno, los vergonzosos y obsecuentes dirigentes comunitarios que tenemos, y una larga lista de dirigentes, políticos, judiciales, partícipes necesarios de tanta mentira y maltrato. Todos ellos promoviendo este juicio en ausencia, para terminar con un tema tan complicado, para terminar con nuestros reclamos.
Queremos dejar en claro: de ningún modo este juicio será una reparación para las víctimas.
Nuestros muertos son los ausentes.
31 años de ausencias de verdad
31 años de sus ausencias que siguen doliendo tanto
31 años
31 años en esta Plaza llena de emociones, recuerdos, dolores y abrazos.
31 años de enojos y temores.
31 años intentando evitar el cierre de la Causa sin verdad ni justicia.
31 años y siguen sin perder creatividad. Siempre dijimos: el problema no son las leyes, no necesitamos nuevas leyes, solo necesitamos que se apliquen como corresponde.
Un nuevo juicio a la medida de la tan manoseada Causa AMIA.
Desde MEMORIA ACTIVA decimos una vez más:
Queremos VERDAD, en mayúsculas, no verdades a medias.
Queremos CONDENADOS en mayúsculas, no condenados a medias.
Queremos JUSTICIA, JUSTICIA EN PRESENCIA.
Justicia, justicia seguiremos persiguiendo.




Fotos: Hernán Reig