En esta audiencia del juicio por encubrimiento declararon Adolfo Vitelli, ex jefe de la Policía Bonaerense y el ex director general de Asuntos Internos, José Carlos Bretschneider. Sus testimonios rondaron acerca de su participación en los sumarios administrativos a los policías de esa fuerza y, en especial, al pedido irregular que les hizo Federico Domínguez sobre uno de los policías.
El primero en declarar fue Adolfo Vitelli, quien contó que si bien cuando él asumió ya habían sumariado a los policías vinculados al atentado, él tuvo intervención en el sobreseimiento de uno de ellos en particular: Alejandro Burguete. “Accedí a levantarle la disponibilidad a Burguete porque me lo pidió en varias ocasiones quien era subsecretario de Seguridad de la Provincia, Federico Domínguez”, explicó. Luego agregó que Domínguez le aseguró que Burguete había accedido a colaborar con la investigación y que por eso debían liberarlo.
Según contó, el secretario de Seguridad también avaló la medida y fue ahí que accedió a firmar la libertad. Aún así admitió que la situación de Burguete era diferente a la del resto de los policías que seguían detenidos por el atentado. “Soy consciente de que no era equitativo con otras situaciones similares. Porque había otros con los que habría que haberlo hecho también”, expresó.
José Carlos Bretschneider, quien declaró después, respondía a Vitelli desde su cargo de director de Sumarios y luego como director general de Asuntos Judiciales de la Policía de la provincia de Buenos Aires. Desde ese lugar fue quien inició e instruyó los sumarios administrativos a los policías vinculados a la causa AMIA. Sobre eso no recordó mucho más que la comunicación que mantenía con el juzgado de Juan José Galeano, a quien le consultaba sobre la situación de los agentes “sin recibir directivas concretas” por parte del exjuez. Al respecto, y con el fin de refrescarle la memoria, se le mostraron constancias firmadas por él en las que se ven con claridad los pedidos que Galeano le formulaba, a través del comisario Oreste Verón, que hacía de intermediario. Sin embargo, el testigo no admitió recordarlo pero sí afirmó: “Si dice ahí, debe haber ocurrido”.
Por otro lado, Bretschneider confirmó lo que Vitelli había expresado más temprano acerca del rol de Federico Domínguez en el encubrimiento. “Había intercedido para que lo liberaran a Burguete”, expresó complicando así al actual presidente de la Cámara de Casación Penal de la Provincia.
Ya sobre el final, las defensa de los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia solicitaron adherirse a todos los testigos pedidos por las querellas para este juicio. Lo hacen continuando con los planteos de la audiencia anterior acerca de Hugo Pérez, testigo del que las querellas desistieron por falta de interés.
Según los abogados de Memoria Activa, quienes tuvieron la adhesión del resto de las querellas, los planteos de la defensa fueron jurídicamente incorrectos y “poco felices” al poner en duda la búsqueda de verdad de las víctimas, como argumento para su pedido.
El Tribunal, sin embargo, aún debe expedirse sobre esta cuestión y lo hará, se espera, el próximo lunes, audiencia a la que están citados dos abogados vinculados a Carlos Telleldín, Alberto Spagnuolo y Gustavo Semorile.
Con lo aportado en esta audiencia afirmamos que resulta vergonzoso que Federico Domínguez continúe en su cargo al frente del Tribunal de casación bonaerense, no sólo con los numerosos testimonios de expolicías y comisarios que lo inculpan, sino también con la reciente confirmación de su procesamiento por parte de la Cámara de Apelaciones.
Ilustraciones: Mirta Rosenberg y Maria Paula Doberti, integrantes de Dibujos Urgentes en el Juicio de encubrimiento del Atentado a la Amia, Tribunales Federales de Retiro, 2015 – 2016.

