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Audiencia N°129 – 22/3/2018

El alegato de Memoria Activa en el juicio por irregularidades en la investigación del atentado a la AMIA continuó hoy con el análisis de las pruebas que acreditan que tanto el ex presidente de la DAIA como los ex fiscales de la causa estaban al tanto del pago ilegal a Carlos Telleldín y las negociaciones entre éste y el ex juez Juan José Galeano.

 

“Galeano no era un juez que buscaba la verdad, que pretendía chequear lo que Telleldín y sus testigos decían. Lo que importaba era que avalaran la versión que vendió Telleldín”, dijo el abogado Rodrigo Borda al inicio del alegato, en referencia a las negociaciones para construir la pista falsa que apuntaba a policías bonaerenses como quienes se habrían llevado la camioneta que luego explotó en la AMIA.

 

Pero como la acción fue “falsa y coordinada”, quedó claro para la querella que el ex juez Galeano no actuó solo sino que tanto los agentes de la vieja SIDE, el entonces titular de la DAIA y los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia participaron de manera activa en los delitos cometidos.

 

En ese sentido, de la prueba se desprende que los ex fiscales “no son responsables sólo por omisión sino que hicieron una contribución material” a la maniobra de encubrimiento del atentado con la construcción de una pista falsa y un pago ilegal.

 

Lo dijeron los testigos que trabajan en el juzgado, quienes declararon que Mullen y Barbaccia habían visto los videos en los que Telleldín y Galeano negocian el pago y que estuvieron presentes el día en que el doblador de autos cambió su declaración una vez que recibió el dinero. Además, hay llamados entre el agente de Inteligencia encargado del pago y Mullen justo el día de la operación, más allá de su presencia el día del cambio de la declaración a la nueva versión ya arreglada.

 

Al igual que el destituido Galeano, cuando Telleldín y los testigos falsos que ofreció para sustentar su versión pagada, los ex fiscales no indagaron en las razones del cambio radical de declaración. “El juez y los fiscales sabían la verdad. No fue un error. No eran ineptos. El reproche no es por ser crédulos frente a mentirosos. El reproche es que eran todos cómplices de la maniobra”.

 

“Todos estos indicios analizados conjuntamente, se concluye que los ex fiscales estaban plenamente al tanto de los pagos a Telleldín”.

 

Muy al contrario de todos estos elementos (y otros más) que los incriminan, la querella del Ministerio de Justicia, de la mano del inhabilitado José Console, usó argumentos falaces y poco creíbles para salvar a los ex fiscales. Es decir, la querella y la defensa de Mullen y Barbaccia proponen en tandem que los funcionarios nunca se enteraron del pago ilegal hasta el juicio por el atentado (2001-2004).

 

“Su línea defensista es que nunca se enteraron de nada y fueron funcionales a Galeano por casualidad, actuando de buena fe”, dijo Borda y agregó: “No es que Mullen y Barbaccia se comieron una o dos irregularidades. Se las comieron todas y encima nos quieren hacer creer que no se dieron cuenta. El relato que ofrecen es absurdo y falaz”.

 

Respecto al ex presidente de la DAIA, Rubén Beraja, también la prueba indica que tenía pleno conocimiento de las negociaciones del pago y de que incluso vio los videos de dicho acuerdo. Lo dijo el empleado del juzgado que se encargaba de las grabaciones, un secretario y un prosecretario.

 

Sumado a esto, se detectaron solamente dos llamados entre el abogado de la DAIA Rogelio Cichowolski y el abogado de Telleldín, Víctor Stinfale, quien estuvo presente en la entrega del dinero. Imposible, dice el texto del alegato, que se sostengan como meras casualidades que dichos llamados se dieron el mismo día del pago y el día en que Stinfale debía declarar al respecto, es decir, para verificar el encubrimiento del ilícito.

 

La maniobra, a su vez, se completó con las presiones a los allegados a Telleldín por parte de Galeano que, aparentemente, también “se les pasaron” a la fiscalía de entonces a pesar de que en el expediente constan declaraciones de imputados que eran a la vez testigos y hay cambios repentinos de versiones que jamás fueron analizadas en profundidad. Es claro, todos los imputados participaron de la maniobra.

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