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Audiencia N°39 – 9/6/2016

En esta audiencia 39 del juicio por encubrimiento del atentado a la AMIA, declararon dos policías que investigaron el atentado durante años. Al parecer, su trabajo no les resultó relevante ya que no se acordaban de nada . Uno de ellos, de hecho, terminó detenido por falso testimonio.

José Luis Callojas trabajó entre 1997 y 2003 en el Departamento Unidad Investigación Antiterrorista (DUIA), cuyo jefe era el comisario Jorge «Fino» Palacios.
Desde allí tuvo contacto con varias líneas de investigación, pero la mayoría no las recordaba. Sï afrimó con seguridad que las ordenes les legaban por parte del juzgado de Juan José Galeano.
También recordó que debió investigar a la familia de origen sirio libanesa Kanoore Edul de la cual no había mucha información. «Investigué los volquetes de la empresa Santa Rita porque uno estaba en la AMIA y otro en la calle de la casa de Kanoore Edul», afirmó Callojas.
Esa investigación sobre los Kanoore Edul, se demuestra aquí, fue levemente retomada por la DUIA años después de los allanamientos de agosto de 1994, lo que demuestra que la pista se había abandonado.
Testigo detenido por falso testimonio
El siguiente testigo fue más reticente a contestar que Callojas y le costó una detención. Eduardo Aguilera, actual abogado, trabajó durante no menos de diez años para la investigación del atentado, primero para el Departamento Protección al Orden Constitucional (POC) y luego, en 1997 y hasta 2005 para la DUIA.
Sin embargo, a pesar de su cercanía a la investigación no recordó mucho más que generalidades y nada dijo sobre líneas de investigación, objetivos, hipótesis o resultados. Ante esto, nos surge la pregunta de si de verdad investigaban o hacían de cuenta que lo hacían.
A su nulo interés por contestar, se le sumó una contradicción con lo que él mismo declaró ante el TOF 3 en el juicio por el atentado (2001-2004). En la audiencia de hoy, el testigo afirmó haberse enterado a través de los medios de comunicación del video en el que el ex juez Galeano negocia la falsa declaración de Carlos Telleldín. Y que, además, no le llamó la atención ni lo comentó con sus compañeros con los cuales investigaban el atentado.
En el juicio anterior, Aguilera había afirmado que el video se lo mostraron en el juzgado. Por esta razón, sumado a la reticencia a responder con la verdad, la Fiscalía y las querellas pidieron la detención del testigo por falso testimonio. «Indigna a las víctimas del atentado ver cómo se comportaron funcionarios públicos que debían investigar», afirmó en su argumento Alejandro Rua, abogado de Memoria Activa.
Las defensas, como era de esperar, se opusieron a estos planteos. Cabe resaltar que una de las abogadas que más enfáticamente se opuso a la detención fue la del ex DAIA, Rubén Beraja. Con esto queda claro, nuevamente, a quién le interesa la verdad.
El Tribunal, tras un largo cuarto intrmedio, accedió a la detención de Aguilera marcando especialmente las inconsistencias del testigo agravadas por su cargo como principal, el tiempo que estuvo en la investigación (casi 10 años) y el trato «asiduo» con el juzgado de Galeano.
Lo único que puede rescatarse del testimonio de Aguilera es, en coincidencia con el primer testigo, el haber admitido que la pista de Kanoore Edul se retomó mucho más tarde lo que demuestra que la pista había sido interrumpida en el 94.
La próxima audiencia – el jueves 16 de junio- declarará Marcelo Martin, quien trabajó junto a Callojas y Aguilera, y, por otro lado, se esperan declaraciones de ex agentes de la SIDE.

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